El
Modelo de Adquisición de Conceptos
Este modelo es una estrategia de enseñanza inductiva diseñada para alumnos de todas las edades con
el fin de reforzar su comprensión de los conceptos y la práctica de la evaluación de hipótesis. Fue
desarrollado a partir de las investigaciones sobre aprendizaje de conceptos hechas por Klausmeier
(1985) y Tennyson y Cocciarella (1986), este modelo usa ejemplos positivos y ejemplos negativos
para ilustrar conceptos tanto simples como complejos.
Su diseño fue sugerido por primera vez por Joyce y Weil (1972), quienes se basaron en los trabajos
de Bruner, Goodnow y Austin (1956) y sus investigaciones sobre cómo variables diferentes afectan
el proceso de aprendizaje de conceptos. Está imbuido en la perspectiva constructivista, la cual
sugiere que los alumnos “construyen” su propia comprensión acerca del funcionamiento del
mundo, en vez de adquirirlo a través de formas previamente organizadas. Al usar este modelo, los
ejemplos positivos y negativos de los conceptos se transforman en la base de las construcciones de
los estudiantes.
Metas de contenido:
Se centra exclusivamente en la enseñanza y el aprendizaje de conceptos. Requerimiento de algunos conocimientos previos sobre el tema que se desarrolla. Por estas razones este modelo es más eficaz para el enriquecimiento de un concepto que para el
aprendizaje inicial. Puede ser usado efectivamente como una forma de revisión y para ayudar a los
alumnos a comprender las relaciones entre conceptos muy relacionados. Los alumnos no
necesariamente tienen que saber el nombre preciso del concepto.
Desarrollo del pensamiento crítico de los alumnos:
Este modelo pone especial énfasis en el desarrollo del pensamiento crítico a través de pruebas de
hipótesis, en donde los alumnos las analizan y descubren por que pueden ser aceptadas, modificadas
o rechazadas.
Planificación de la Clase según el Modelo de Adquisición de Conceptos
1. Identificar el Tema: El concepto será el tema.
2. Metas Claras: Entre las metas básicas mencionadas está el ayudar a los alumnos a desarrollar
conceptos y las relaciones entre ellos, haciendo practicar simultáneamente los procesos del
pensamiento crítico, principalmente estableciendo y probando hipótesis.
3. Seleccionar Ejemplos: El factor más importante en la selección de ejemplos es identificar
aquellos que mejor combinen las características esenciales del concepto, cuidando que ninguno
de los que son contraejemplos contengan la misma combinación. Proveer ejemplos en el
contexto de un pasaje es mejor que presentarlos en oraciones, y estas a su vez son mejores que
presentarlos en forma de palabras aisladas.
4. Preparar Ejemplos Negativos: Se deben buscar aquellos donde varíen las características no
esenciales y aquellos que representen todo lo que el concepto no es. Para preparar la lista de
ejemplos y contraejemplos, es sumamente útil pensar en conceptos relacionados con aquel que
se va a enseñar, con el fin de hacerla más rica y eficaz.
5. Secuenciar Ejemplos: Una vez seleccionados los ejemplos positivos y negativos, la última tarea
en la planificación es ordenarlos en una secuencia, de manera tal que se les dé a los alumnos la
MEIDI – ULA – DI2 - Cohorte VI – Miguel Ángel Guerra – Ismael Moreno 4
mejor oportunidad de desarrollar sus habilidades del pensamiento crítico. El camino más corto
para llegar a un concepto no da a los alumnos esa oportunidad, ni provoca una comprensión
profunda. Tampoco es necesario alternar ejemplos positivos y negativos en las secuencias, ya
que se pueden presentar de 2 a 3 ejemplos seguidos y luego 2 o más contra ejemplos, lo cual es
siempre decisión del docente, en base a las metas de la clase y de los conocimientos previos de
los alumnos

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